Rosita Alvirez.- Victima de feminicidio

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Píldoras de historia y algo más

Por Augusto

Año de 1900, a Rosita en un baile de barrio en Saltillo, Coahuila, su pretendiente Hipólito en un arranque de celos le descargó seis tiros por ser alegre y coqueta, terminando con la existencia de una joven mujer de 24 años.
Todos o la gran mayoría de nosotros hemos entonado en alguna fiesta o en soledad, el famoso corrido de Rosita Alvirez, por lo que sabemos su lamentable historia, pero dejemos el mito y vayamos a los hechos.
Hay versiones que nos refieren que sí existió. Doña Clementina era una anciana de unos 75 años, hacia 1957, su trabajo diario era la lavandería. Consigna Juan Marino Oyervides Aguirre, en su libro “Cuentos y Tradiciones del Saltillo Antiguo”, a quien el autor perdió de vista por el año de 1959, la Doña relató a la señora Liova Aguirre de Oyervides mamá del autor, que doña Clementina no tan sólo era contemporánea de Rosita Alvírez, sino que incluso fue su amiga y que salía a pasear en ronda junto con ella y otras cinco amigas por la entonces plaza arbolada principal. La describió como una joven de tez morena clara, de cabello castaño oscuro, muy hermosa.
Dice que Rosita acudía muy seguido a los bailes que en su gran mayoría se efectuaban en solares y patios de casas.
La versión de su fallecimiento, según Turismo Saltillo, Rosita murió en el Águila de Oro, un barrio muy cerca de la Escuela Coahuila.
Otro autor niega su existencia, por lo que sería una leyenda. Álvaro Canales, historiador de Saltillo, tiene su propia versión acerca de Rosita. Durante poco más de 30 años, ha investigado sobre los corridos de la región.
Álvaro llegó a una conclusión que a muchos les causa conflicto o les rompe el corazón. Comenzó a investigar con la esperanza de dar con los registros oficiales de Rosita. Se adentró en los archivos del registro civil de Saltillo, buscó el nombre de Rosa Alvírez o Rosa María Alvírez entre 1880 y 1920. No encontró nada. “Busqué archivos de la muerte en el registro civil todas las defunciones, también busqué en los registros de la Iglesia en las defunciones, al igual que en el archivo judicial y seguí sin encontrar nada”, dice Álvaro Canales.
Aunque Rosita Alvírez, pudo haberse llamado de otra manera, lo importante es que la tragedia pudo haberle pasado a cualquier joven de Saltillo.
Y así sucedió. Contó Armando Ríos, de  Edición / Nazul Aramayo, ya que en 1883, 17 años antes de la muerte de Rosita Alvírez, se publicó en el Diario oficial de Coahuila, un crimen parecido al de Rosita, incluso el asesino lleva el nombre de Hipólito. La historia se canta en el corrido zacatecano “Mañanas de Belén Galindo”, trata de una joven de 18 años que está casada con Hipólito Mendoza, un señor casi 20 años mayor que ella, quien se casó con la joven al segundo día de que murió su esposa.
En el corrido, la mamá de Hipólito inventa que Belén tiene otros amores y que además recibe dinero de Marcos Rosales.
Hipólito, al escuchar los chismes en boca de su madre, no duda en castigar a Belén: la mata con tres heridas.
El nombre no es la única coincidencia. Si bien el crimen no ocurrió en un baile, sino en el cuarto de su casa.
Si bien no hay una verdad absoluta en historia pasada, el último feminicidio registrado hecho público, ya sea en voz de corrido o mediante un acta del siglo XIX, sería  el de Rosita Alvirez, o el de Belén Galindo.
Feminicidio o femicidio: es un crimen de odio, entendido como el asesinato de una mujer por el hecho de ser mujer. El concepto define un acto de máxima gravedad, en un contexto cultural e institucional de discriminación y violencia de género.

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