“Striptease” en el Congreso de NL

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La Talacha

Por Francisco Cuellar Cardona

Lo que que ocurrió este miércoles en el Congreso de Nuevo León, debe dar pena y vergüenza a cualquier ciudadano que vota, paga impuestos y lucha todos los días por hacer grande este gran Estado.

Y aunque la nota periodística la dio muy temprano el polémico diputado Gerardo Fernández Noroña, quien llegó al Congreso con banderas desplegadas y en son de paz para decirle a los diputados que se equivocaron al nombrarlo persona “non grata” por haber llamado “revolucionarios” a los jóvenes que participaron en el secuestro y muerte del empresario Eugenio Garza Sada hace 46 años, lo más penoso sucedió después de este evento.

Primero, simpatizantes de Noroña y miembros del llamado Congreso Nacional Ciudadano que preside Gilberto Lozano, protagonizaron un pleito verbal penoso.

Unos defendiendo a Noroña y otros acusando lo de todo. Los gritos y manifestaciones de odio entre unos y otros refleja lo que está viviendo este país, cada vez más polarizado y confrontado por culpa de los partidos, sus líderes y los gobiernos que tenemos.

Expresiones como “perros se mierda”, “saqueadores y vedepatrias”, ” zarrapastosos”, “malditos, ojalá y se mueren”, se pudieron escuchar entre los manifestantes. Fue triste ver la intolerancia entre unos y otros.

Pero eso no fue lo peor. Lo más grave y delicado ocurrió durante la sesión del Congreso entre los diputados de las diferentes bancadas.

Fernández Noroña los llamó intolerantes e ignorantes a los diputados de Nuevo León; pero se quedó corto. Los diputados protagonizaron este miércoles una de las sesiones más embarazosas que se hayan tenido en el Congreso en toda su historia.

Se dijeron de todo y exhibieron lo que han sido en este año. Al calor de los agandalles en el reparto de Comisiones, salieron a relucir a través de sus bocas, cómo se han prestado a arreglos en lo oscuro, traiciones y robos en donde ninguno ha quedado excento de toda esta podredumbre política al interior del Poder Legislativo.

Ramiro González, Marco González, Claudia Tapia, Celia Alonso y Julia de los Monteros, todos de Morena, sin ruborizarse enumeraron la lista de traiciones entre ellos.

Claudia Tapia, mientras hacía uso de la tribuna, recibió de Celia Alonso y Julia de los Monteros insultos y acusaciones de robo; le llamaron “ladrona y ratera” por haberse robado, dijeron, dinero de la bancada. Tapia les reviró y las acusó de haberse vendido al priista Abel Guerra.

El descobijadero alcanzó a los panistas Carlos de la Fuente y Juan Carlos Ruiz de ser coordinadores de adorno y de recibir indicaciones de fuera del Congreso.

Fue una sesión para la vergüenza y para el olvido. Alguien dijo que esta legislatura en la peor y la más corrupta de la historia de Nuevo León.

Cierto o falso, lo que enseñaron es decepcionante y los nuevoeloenses no merecen tener este tipo de legisladores.

Nadie se escapa de la hoguera, ojalá cambien. Tienen dos años para hacerlo, aunque es mucho pedirle peras al olmo.

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